Estupendo juego de palabras que lamentablemente es una realidad más común de lo que creemos.

Una de las bases para una buena acción formativa es la correcta detección de necesidades, todos lo sabemos. También conocemos las carencias que se le imponen a RRHH para poder realizar correctamente esta evaluación. Léase, presupuestos, tiempo dedicado a formación, imposibilidadModelo de actuación real de llegar a los problemas del día a día de los trabajadores de la empresa… En muchos casos, la detección pasa por rellenar anualmente un formulario en el que el propio trabajador decide qué líneas de crecimiento quiere abordar en el año. En otros, se recurre a la opinión de los superiores para decidir qué áreas se van a fortalecer en su equipo. Y, en los casos más afortunados, se llegan a diseñar itinerarios formativos de forma conjunta entre los directivos con el departamento de Personas.

De esta manera, lo que conseguimos es diseñar una estrategia que nos hace movernos en los mismos círculos de formaciones estándar encapsuladas en programas que aportan, si es el caso, formaciones dinámicas y divertidas que tienen un efecto que se evapora en 2 o 3 meses. Conocemos centros sanitarios que, año tras año, están dando cursos de Gestión de Conflictos, por ejemplo.

Escarbemos un poco. Si durante tres años seguidos estás dando cursos de gestión de conflictos a tus trabajadores, será que esos cursos no están sirviendo para sacar y resolver los conflictos que realmente se están dando en tu empresa.

Si una acción formativa no se convierte, precisamente en acción, no se están detectando las necesidades correctas, más bien, se están deteniendo las vías de solución. Y estas acciones que son la base para avanzar, en numerosas ocasiones no dependen sólo de los conocimientos, habilidades o actitudes de los trabajadores, dependen también de la propia organización.

Ser capaces de llevar la detección real de necesidades a la mesa que corresponda dentro de una organización, e ir recogiendo los retos que esto plantea es una de las mejores experiencias que puede tener un consultor con un cliente ¿Estamos preparados para ella?

Esperamos que sí.